Kappa Bunko: Literatura japonesa

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Conversación con Jeffrey Angles

El poeta, traductor y profesor de literatura y lengua japonesa de la Universidad de Western Michigan en Kalamazoo, Estados Unidos, Jeffrey Angles recibió el Premio Yomiuri de Literatura (68a edición) en la categoría de poesía y haiku por su obra Watashi no hizuke henkō-sen (My International Date Line) (Mi línea internacional de cambio de fecha, Shichōsha, 2016). Muy pocos autores que no hablan japonés como lengua nativa han sido galardonados con este premio, y Angles es el primer escritor no nativo en recibir este premio en la categoría de poesía. La ceremonia se llevó a cabo el 17 de Febrero del 2017 en el Hotel Imperial de Tokio.

Horas antes de la recepción de este galardón tuve la oportunidad de hablar con Angles acerca de su experiencia traduciendo literatura japonesa, especialmente traduciendo las obras de Itō Hiromi (1955) y de cómo este encuentro ha marcado su propia poesía.

Esta entrevista ha sido condensada, editada y traducida.

KB: Empecemos hablando sobre tu experiencia traduciendo las obras de Itō Hiromi, especialmente su poema “Matar a Kanoko” (Killing Kanoko, trad. 2009 / Kanoko goroshi, 1985). El género del autor tiene efectos en la difusión y recepción de las obras. ¿Se puede decir lo mismo sobre el género del traductor o traductora? Cuando traduces, ¿tienes en cuenta el género? ¿Cómo es tu proceso de traducción?

Angles

Poeta Jeffrey Angles en el discurso de recepción del Premio Yomiuri. Foto tomada de Dokushojin 

JA: Es interesante que me preguntes esto de modo directo, y no eres la primera persona en preguntármelo. Hace algunos años, en algún evento con Itō Hiromi un miembro de la audiencia le preguntó por qué había decidido trabajar conmigo (un hombre) como traductor y ella respondió entre risas: “porque somos amigos”, “ porque él me entiende”. En su momento pensé que fue una respuesta graciosa, pero ella me pasó la pregunta: ¿cómo se siente traducir a una autora? ¿tú qué piensas? Ella a veces se entiende a sí misma como una chamán: transmitiendo palabras que vienen a ella desde afuera, filtrándolas por su cuerpo, y devolviéndolas al mundo. En algún sentido siento que el traductor hace lo mismo: toma algunas palabras que ya existen en algún lugar del mundo y las filtra a través de sus propias experiencias, vida y cuerpo, y literalmente las envía hacia afuera con sus manos al escribir (a mano o a máquina). Creo que la cuestión del género es relevante, y las personas siempre lo notan. Les parece chistoso o extraño que una mujer sea traducida por un hombre con barba. Cuando leí a Itō Hiromi por primera vez fue un choque increíble, pues no había leído nunca a nadie como ella. Debido a mi formación en estudios de género y teoría queer, su poesía me marcó. Gracias a su manera de hablar acerca de su cuerpo y género logré conectarme con ella. También me pude conectar con su lucha en contra de ideas de normalidad y restricciones sociales. A pesar de no tener un cuerpo femenino también tengo un cuerpo y luchas similares.

KB: Podríamos decir que autoras como Itō Hiromi que hablan directamente de las experiencias del cuerpo femenino, escriben sus historias para que cualquier lector o lectora, sin importar su género, tenga la oportunidad de imaginar cómo se siente habitar un cuerpo femenino. ¿Imaginaste habitar un cuerpo femenino a través de la lectura y traducción de Itō?

JA: Como lector y traductor (un traductor siempre es un lector especial) algo que me atrajo de ella fue la manera en que expone su género en su trabajo, y yo soy un hombre cis-género y nunca he menstruado, pero creo que su obra me dio una idea de cómo se puede sentir, y de cómo está relacionado con otros aspectos vitales. Y bueno, disfruté mucho la experiencia de traducir a Itō Hiromi. Ahora, algo que siempre me ha gustado de la literatura en general, y algo que considero como una de las genialidades de la literatura, es que nos permite adentrarnos en la mente del otro y ser ellos. Nos permite imaginarnos cómo sería ser ellos o ellas, y no podemos tener la experiencia física o corporal pero podemos tener la experiencia espiritual o mental, podemos entrar en la mente de esa persona, y eso ha sido un gran regalo de Itō Hiromi.

KB: Uno también puede vivir experiencias similares pero no tener las palabras para entenderlas, y encontrar en la literatura una verbalización posible de nuestras propias experiencias.

JA: Exacto, y en relación al acto de traducir, yo pienso en un traductor como un portavoz. Un buen traductor o traductora trata de sobrepasar su propia especificidad, e intenta comprender lo que es único de esa persona, de su lenguaje, de su experiencia y trata de incorporar eso. Yo traduje “Matar a Kanoko” cuando era muy joven, era nuevo a la traducción, fue una de las primeras traducciones que hice, la segunda si no estoy mal. Hay cosas que seguramente habría hecho distinto ahora, pero ciertamente disfruté la experiencia de intentar suprimir mi propia voz y encontrar su voz y dejarla atravesarme. En último término, sigue siendo mi propio cuerpo y mi habilidad de simpatizar tiene límites, pero me encantaron los momentos de identificación queer; ella está subvirtiendo expectativas de lo que significa ser mujer, y siento que fui capaz de subvertir mis propias experiencias y tal vez, también las expectativas de lo que le debería interesar a un hombre.

KB: A mí me gusta mucho tu traducción de “Matar a Kanoko” porque logras transmitir y respetar el foco de la autora en el cuerpo femenino.

JA: Gracias, me alegra escuchar esto porque los traductores siempre estamos en una posición muy débil, muy fácil de criticar. Es fácil culpar al traductor: si en algún punto el texto suena raro, es fácil decir “es por la traducción”, pero en algunos casos es el mismo autor o autora quien hace cosas raras. La traducción es siempre un acto de la imaginación, de identificación. Sé que no podemos eliminar la voz del traductor del texto pero los buenos traductores intentan rescatar la voz del original. Entre más lees, más entiendes cómo cada autor o autora tiene su estilo particular y debes lograr representar eso en tu traducción.

KB: ¿Cómo escoges a quien traducir?

JA: Como escritor y traductor me gustan los contrastes y por eso trato de encontrar voces diferentes. Definitivamente hay una brecha entre los autores que están siendo traducidos y hay muchos más hombres traducidos que mujeres. Y me alegra ayudar a cerrar esa brecha, pero nunca he traducido a alguien solo porque es mujer sino porque me conecto con su trabajo.

KB: Cuéntanos acerca de tus inicios escribiendo poesía en japonés.

JA: Debo decir que no estaría aquí en Japón en este momento preparándome para recibir este premio esta noche sino fuera por ella [Itō Hiromi]. Siempre había querido escribir poesía pero cuando estaba haciendo mi posgrado en mis veintes y treintas, descubrí la literatura Japonesa y no está siendo traducida, mi deseo de escribir poesía estuvo suplido por la traducción e investigación. Y por un tiempo mi lado creativo encontró un hogar en la traducción. En el año 2010 estaba con Itō Hiromi en Kumamoto y ella había reunido a varios poetas para trabajar en un poema colectivo, un “renshi,” en el que una persona escribe una estrofa y la segunda la siguiente, y así sucesivamente hasta que se completa un poema largo. Estaba con Itō Hiromi, Tanikawa Shuntarō, Yotsumoto Yasuhiro, Kaku Wakako y Jerome Rothenberg, y Jerome quien es vecino de Itō Hiromi en California, necesitaba traducción, así que Itō me invitaron para traducir. Entonces estaba ahí, compartiendo con cinco poetas fabulosos, y fue muy divertido. Y ese compartir revivió mi deseo de escribir poesía también. Esa noche fui a mi cuarto y escribí mi primer poema en japonés. A la mañana siguiente fui a donde Hiromi y le mostré mi poema y le pregunté lo qué pensaba. Ella lo miró y exclamó: “Oh, my God!” (¡Oh, por Dios!) y se lo mostró a Tanikawa. Tanikawa me dijo: “ya empezaste a escribir, ya no puedes parar”. Esto fue una especie de milagro. Mi primer poema en japonés, y recibí tanta motivación que fue casi como una trampa porque desde ahí no he parado de escribir. Y aquí estoy siete años después.

KB: ¿Y también escribes poesía en inglés? ¿Es un proceso bilingüe? ¿O son poemas completamente diferentes? ¿te traduces a ti mismo de japonés a inglés?

JA: También escribo en inglés. He traducido algunos poemas de japonés a inglés y es un proceso muy extraño. Este libro no es desordenado y tiene una apariencia muy bonita, limpia. Pero Hiromi me dijo alguna vez que escribiera sobre cosas que solo yo podría escribir. Acá [en “Mi historia Americana”] escribí sobre mi abuela, te lo marco porque es el más “parecido a Hiromi.” Para entender quienes somos tenemos que mirar atrás. Hiromi me enseñó que está bien ser uno mismo, que está bien ser desordenado, y no escribir de acuerdo a las expectativas de los demás. Es un aprendizaje muy importante. Para muchas personas Hiromi ha sido una fuerza transformadora.

KB: Muchas gracias por tu tiempo y muchas felicitaciones por este logro. Eres una gran inspiración para las y los traductores de literatura japonesa y también para quienes quieren escribir en japonés.

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Esta entrada fue publicada en septiembre 12, 2017 por en Entrevistas y etiquetada con .

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