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La sociedad gastronómica y otros cuentos para gourmets

VV. AA., La sociedad gastronómica y otros cuentos para gourmets (Quaterni, 2016)

VV. AA., La sociedad gastronómica y otros cuentos para gourmets (Quaterni, 2016)

VV. AA., La sociedad gastronómica y otros cuentos para gourmets, Quaterni, 2016.
Traducción de Isami Romero Hoshino.
312 páginas.

El libro que tratamos en esta ocasión es un recopilatorio de doce historias cortas escritas  por reputados escritores japoneses, y relacionadas, en mayor o menor medida, con la gastronomía. En concreto, el volumen recoge los siguientes relatos: “La sociedad gastronómica” (1919), de Tanizaki Jun’ichirō ; “La maldición del mochi” (1954), de Sakaguchi Ango; “El acordeón y el pueblo de pescados” (1931), de Hayashi Fumiko; “Yōkan” (1946), de Nagai Kafū; “Meoto-zenzai” (1940), de Oda Sakunosuke; “La piel del hamo” (1914), de Kamitsukasa Shōken; “Cerezas” (1948), “La señora de los festines” (1948) y “Las reminiscencias del alcohol” (1948), de Dazai Osamu; “Los espíritus del hogar” (1939) y “Shokuma: el demonio de la comida” (1941), de Okamoto Kanoko; y “El cerdo de la Escuela Agrícola de Frandon” (1934), de Miyazawa Kenji .

Los nueve autores que presenta el recopilatorio nos ofrecen sus visiones particulares de la vida del Japón de la primera mitad del siglo XX, en pleno proceso de cambio por el interés gubernamental en adaptarse al nuevo contexto internacional pero, como bien se especifica en la contraportada del libro, tomando la comida como hilo conductor. Los relatos son para todos los paladares (perdón por la broma), variados en estilo y género. Destacaremos algunos:

El relato da título al recopilatorio, “La sociedad gastronómica”, es la historia de una logia gastronómica de hombres pudientes, desesperados por descubrir nuevos manjares tras haberlo probado todo. En una noche de búsqueda infructuosa, el miembro más destacado de la sociedad se pierde siguiendo el sonido de un instrumento chino, y termina en un oscuro edificio donde encontrará la respuesta a sus plegarias. Este relato es un poderoso exponente del estilo de Tanizaki, con su innata habilidad para convertir en bello y sensual lo más mundano y escatológico, donde la cocina se identifica con la magia o la alquimia en la búsqueda del placer último.

“La maldición del mochi” nos aleja del oscuro erotismo de Tanizaki, y aquí Ango nos plantea un relato humorístico en el que los habitantes de un pueblo se conjuran contra un vecino que intenta introducir el mochi como comida de Año Nuevo, cuando la tradición mandaba comer udon. Mediante una rencilla vecinal que se remonta en el tiempo, el relato plantea la confrontación entre lo nuevo y lo viejo, las costumbres de la ciudad y las del campo.

“La piel del hamo” nos presenta un relato costumbrista en el que el futuro de un restaurante parece estar en peligro cuando la encargada recibe una carta de su marido, que le reclama dinero para hacer frente a múltiples deudas. Con ese punto de partida, el autor muestra el día a día de los mesones japoneses y la importancia de mantener la tradición del negocio cuidando a los clientes y proveedores por igual, en un mundo en el que tanto los sonidos como las vestimentas cambian vertiginosamente.

Los relatos de Dazai toman la idea del cambio y la pérdida de las tradiciones fruto de la fascinación de Japón hacia Occidente. Sus relatos rozan lo deprimente, en especial “Cerezas”, aunque en “Las reminiscencias del alcohol” se sirve de la melancolía para mostrarnos casi antropológicamente la influencia de los cambios sociales en la cultura del consumo del alcohol (temperatura, cómo se debe servir, con quién se toma, qué tipo de licores, etc.)

Esto son sólo unos ejemplos de autores más bien conocidos de lo que Quaterni nos ofrece en este libro. La inclusión de nombres desconocidos por el gran público de habla hispana y de autoras como Okamoto Kanoko y Hayashi Fumiko hacen de esta obra un curioso e interesante volumen para cualquier gourmet de la literatura japonesa.

Quaterni no podría estar más acertada con esta publicación: en un presente en el que la gastronomía nos asedia desde todos los frentes mediáticos con concursos sensacionalistas, prohibiciones e imposiciones, qué mejor remanso de paz que una serie de historias cotidianas, bellas, turbadoras, divertidas o dramáticas que nos recuerden que la comida no es sólo un producto de consumo, sino una forma de comprender nuestras vidas como individuos y como seres sociales.

Isami Romero Hoshino se ha encargado de la traducción de los relatos. Incorpora una breve explicación sobre su método de traducción, y se agradece sobremanera su atención al lector mediante la adición de múltiples notas aclaratorias sobre las especies y platos que plagan el recopilatorio.

El libro viene introducido por un prólogo de Shibaguchi Jun’ichi, Profesor de Literatura Japonesa de la Universidad Agroveterinaria de Obihiro, donde se habla de la comida japonesa como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO y algunas de sus características, así como se incluyen datos de interés sobre la vida y obra de los autores cuyos relatos se recogen en el libro.

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