Kappa Bunko: Literatura japonesa

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Hombres sin mujeres

Murakami Haruki, Hombres sin mujeres, Tusquets, 2015

(Onna no inai otokotachi, 2014)

Traducción de Gabriel Álvarez Martínez

Haruki Murakami repetirá éxito con una colección de siete relatos que continúan las temáticas propias del autor japonés más conocido en el ámbito internacional. Vuelve a elegir Murakami el tema de la soledad en un título que copia a Hemingway (su Men Without Women se publicó en 1927) y para el que retorna a su línea realista, inaugurada con Norwei no mori (en España, Tokio blues), aunque esta vez casi logra escribir sin incluir suicidios en las tramas. Hombres sin mujeres se distancia por tanto de otras obras suyas de imaginación frenética como Kafka en la orilla o 1Q84.

Si obviamos algunas escasas intrusiones en lo fantástico, el tono y las anécdotas realistas recrean una serie de personajes típicos de Murakami: casi todos, hombres que han experimentado una pérdida irremediable que indefectiblemente atenazará al resto de sus vidas. A pesar del realismo, el enigma y lo inexplicable vuelven a tomar centralidad en la obra de Murakami para generar cuestiones que se resumen principalmente en un angustioso “¿por qué me dejó?”. Nunca lo sabremos con certeza. Hombres sin mujeres presenta historias sin desenlace, y así ofrece un fragmento de la vida de un personaje que es narrado con ciertos elementos simbólicos (un lápiz mordisqueado, una gata que aparece y desaparece, una cerradura estropeada, algún detalle vintage) para recrear una atmósfera emocional en la que se percibe nítidamente el sello del autor.

Dejar las historias sin final no es un procedimiento nuevo ni en la literatura japonesa ni en Murakami, pero en esta ocasión el efecto logrado es sublime porque se intuye, en mayor proporción que en obras anteriores, un vasto universo de dolor tras el misterio de las desapariciones. Murakami afina su vertiente más sutil y, con ello, a veces alcanza momentos de un lirismo insinuado, nunca explicitado mediante palabras demasiado directas. En este sentido, el autor aumenta el alcance de sus ficciones y el placer que obtenemos al adentrarnos en ellas, y por eso se asegura que tanto seguidores como posibles nuevos lectores disfruten. Aunque podría decirse que el autor carece del aura de otros creadores como Kawabata o Mishima, calificables como poetas de la prosa, Murakami es un excelente creador de ficciones, de los más habilidosos y esforzados de la literatura contemporánea y, por ser la nuestra una etapa histórica sin auras, muchos le encumbran al trono de narrador de nuestro tiempo y de nuestra soledad, acuciada por incesantes dudas y escepticismos en un mundo cada vez más incierto.

Quien guste de esas frases con tintes filosóficos que Murakami suele prodigar por sus escritos también puede congratularse: citas del tipo “todos damos un rodeo sin fin” (para llegar al mismo punto), o pensamientos como “si uno desea ver en serio a los demás, no le queda más remedio que observarse en profundidad”, agradarán a quienes buscan ese tipo de frases-síntesis de la existencia humana pero desagradarán a aquellos que prefieren filosofía sin deglutir, o la sugerencia intelectual velada. También encontraremos en la obra muchos datos biológicos, históricos y culturales curiosos: tras leer los relatos, tendremos la sensación de saber algo más sobre las curiosas e impías lampreas caza-truchas, o las anécdotas en torno a alguna composición famosa de The Beatles. Así, el lector, al tiempo que se fascina con la peculiaridad de los mundos murakamianos, adquiere algún conocimiento enciclopédico que le otorgará la sensación de saber algo más sobre el mundo real. Propio de Murakami y de otros muchos autores de éxito.

Pero incluso el lector más irritado por estas anécdotas filosóficas y culturales recordará por mucho tiempo a los personajes que con sumo tacto recrea Murakami en esta ocasión. La inaudita afición de Sherezade por colarse en la casa del chico por el que suspira y su inigualable sensación al aspirar el olor de las prendas que roba de su habitación son narradas con tal maestría que el lector la recordará siempre con una fresca simpatía. También se horrorizará con los extremos de crueldad que puede alcanzar cualquier víctima o verdugo del enamoramiento. Amantes, esposos y mujeres infieles, novios y novias que acecháis a sujetos que no son vuestras parejas, hombres y mujeres que no comprendéis las rupturas sentimentales a las que han sometido: preparaos. El poder de identificación de los personajes y las historias de Murakami os afectarán a vosotros más que en ningún otro libro de este autor. Si no se ha leído antes a Murakami, se percibirá la misma combinación de deleite y asombro que experimenta cualquier iniciado a su obra. Los que ya sean lectores expertos en el autor saben que sus obras resuenan con la misma melodía que comenzó a ejecutar con su primer libro, al final de los años setenta. Y la sinfonía sigue sonando bien.  

Una introducción al argumento de los relatos

Totalmente realistas resultan los cinco primeros relatos del libro. El primero de ellos, “Drive my car”, nos cuenta un pedazo de la vida de un actor viudo que conocía las excursiones amorosas de su difunta esposa, emprendidas poco tiempo después de que muriera prematuramente su primera y única hija. El actor decide entablar amistad con un antiguo amante de ella en busca de claves que le permitan explicar su infidelidad.

Hombres sin mujeres

Yesterday” es en mi opinión el relato técnica y estructuralmente más conseguido. Nos cuenta la historia de un joven que ha fracasado en sus exámenes de acceso a la universidad, y se convierte por tanto casi en un maldito por la férrea disciplina colectiva japonesa. Decide  proponerle a un buen amigo suyo que salga con su novia, que sí es universitaria y por tanto sigue otro ritmo de vida. El amigo acepta, y la vida cambiará para todos los componentes de ese extraño triángulo.

En tercer lugar encontramos “Un órgano independiente”, que cuenta el funesto caso de un cirujano firme en su convicción de no enamorarse de ninguna de sus esporádicas parejas. La honestidad con la que trataba a sus numerosas amantes no le sirve cuando cae febrilmente enamorado de una mujer que no sentirá piedad por él, ni siquiera cuando lo ve caer en la desgracia. Este relato es buen candidato a ser leído desde una postura feminista, pues de alguna manera esencializa a las mujeres al suponerles “un órgano independiente” con una función muy determinada, y que probablemente no a todas les guste.

El cuarto relato, “Sherezade”, presenta la historia de un personaje inolvidable, soberbiamente individualizado por el autor: una adolescente, apodada Sherezade, allana la casa del chico que le provoca un intenso enamoramiento cuando no hay nadie. Esta historia se enmarca en otra, protagonizada por un hombre que, por alguna razón no especificada, no puede salir de casa y recibe las visitas de Sherezade, quien le hace la compra, le satisface sexualmente y le entretiene con sus historias.

En “Kino” se nos cuentan los avatares de un barman, Kino, que empezó el negocio tras descubrir a su mujer en plena faena pasional con su compañero de trabajo. Huye de Tokio, abre un pequeño local con un ambiente agradable en una ciudad de provincias, pero su aparentemente nueva normalidad viene a ser trastocada por la acumulación del dolor inexpresado que almacenaba desde que descubriera la infidelidad de su ex-mujer. El estallido de la tensión contiene trazos oníricos, de manera que algún elemento fantástico se vislumbra ya en este relato.

Mayor dosis de irrealidad tiene el sexto cuento, “Samsa enamorado”, que tiene el gusto fantástico del famoso relato de Kafka, aunque parodia sus términos porque en realidad el protagonista despierta como el humano llamado Gregor Samsa. También de ambientación marginalmente fantástica resulta el último relato de la colección, “Hombres sin mujeres”, que adquiere a veces un tinte de ensoñación donde se mezclan marineros y canciones de jazz para lamentar el suicidio de una ex-novia del protagonista.

河童文庫

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Acerca de Benito Elías García-Valero

Híbrido manchego-mediterráneo, Profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Alicante. Investigo desde el comparatismo, del cual son fruto los libros 'El ser y la carne', que aborda los inicios literarios de Kenzaburo Oe, y 'La magia cuántica de Haruki Murakami', que trata sobre el peculiar realismo mágico del autor en contraste con algunos principios de la física cuántica. Además de la literatura japonesa contemporánea, mis líneas de investigación actuales abarcan las comparaciones entre literatura y ciencia y los géneros literarios de lo fantástico.

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Esta entrada fue publicada en marzo 16, 2015 por en Reseñas y etiquetada con , , .

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