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1Q84 y la fantasía como crítica social

1Q84 (Tusquets, 2011)

1Q84 (Tusquets, 2011)

Murakami Haruki publicó en 2009 la que sería su novela más extensa hasta la fecha, 1Q84, traducida al español por Tusquets dos años más tarde. Es la historia de dos personas que compartieron un breve momento de intensa unión emocional cuando eran pequeños y que creen estar predestinados a volver a encontrarse, a pesar de que sus vidas han transcurrido de forma independiente años después de aquel incidente. Donde 1Q84 destaca con verdadera fuerza es, sin embargo, en el universo presentado como espacio para la acción.

Murakami crea para esta obra una especie de realidad distorsionada, una copia en cristal sucio que juega con las apariencias y las expectativas del lector. Nos sitúa en Tokio, en un 1984 que se muestra alternativo al nuestro mediante pequeños detalles e incoherencias. Su Tokio y su 1984 se parecen al del lector pero no llegan a serlo de forma intencional, implantando en él la consciente sensación de detectar ficción en un espacio que, sin embargo, se presenta muy familiar a su realidad. Esta base de duda sobre el nivel de verosimilitud en la ficción, mediante el recurso de la irrealidad y especialmente la fantasía, es empleado por Murakami para incitar al lector a cuestionarse hasta qué punto puede confiar en lo que cree como real y fomentar de este modo la crítica social.

La aparición gradual de elementos fantásticos y paranormales es una marca del estilo de Murakami Haruki. Merece la pena destacar de este recurso cómo aparecen en sus textos: siempre de forma paulatina y creando una extraña simbiosis con la realidad diegética. Lo fantástico no pertenece a la realidad como algo natural y cotidiano (digamos, por ejemplo, que no es ‘fantástico’ como podrían ser novelas de ciencia ficción o de narrativa épica), y sin embargo tampoco irrumpe como un elemento destructivo o paradigmático (la vida sigue igual para el resto de los tokiotas). Es un fantástico a pequeña escala percibido por el lector a través de la lente de los protagonistas. Ellos sí se extrañan de su presencia, pero en vez de aceptarlo como un elemento nuevo de su realidad, lo toman como un síntoma de que algo va mal. La irrupción de lo fantástico es muestra de problemas, y un sentido de la responsabilidad les empuja a cuestionarse no qué produce lo fantástico, sino por qué se ha producido.

Tenemos pues el siguiente escenario: una situación de realidad ‘normal’ se ve alterada por elementos fantásticos, y los protagonistas, en vez de indagar sobre la naturaleza de lo fantástico, se preguntan por qué ha cambiado y qué ha producido este cambio. Mediante los elementos fantásticos, los personajes se vuelven no sólo conscientes sino críticos con su realidad.

En 1Q84 los protagonistas viajan sin darse cuenta a una realidad paralela a la suya, de apariencia idéntica si no fuera por pequeños detalles que van ahondando las diferencias entre una y otra. En ese mundo paralelo, el año deja de ser 1984 para ser 1Q84 (en japonés, “Q” y “9” se pronuncian igual, “kyū”), en el cielo hay dos lunas y existen unas pequeñas criaturas casi invisibles que representan la maldad en el hombre. La novela desarrolla sus diversas líneas argumentales, y estos elementos fantásticos aparecen con diversos grados de frecuencia. Es de destacar, sin embargo, que a pesar de su presencia, la relevancia de lo fantástico en la consecución de los hechos puede ponerse en duda por el lector. La trama hubiera podido desarrollarse de la misma forma prescindiendo de estos elementos fantásticos, o dicho de otro modo, el papel que cumplen los elementos fantásticos puede sustituirse por elementos racionales, consiguiendo que la historia avance en la misma dirección. ¿Por qué apostar entonces por lo paranormal?

Así como lo fantástico engendra duda y confusión, las respuestas racionales llevan a posiciones de comodidad y linealidad. Murakami, mediante el uso de lo fantástico, incita al lector a que tome una actitud de escepticismo y se cuestione todo aquello que se presenta como aparente, obvio o que crea conocido. No existe una única explicación para la realidad. La fantasía plantea alternativas a interpretaciones ortodoxas e incomoda al lector con aparentes imposibles. Así como los personajes de 1Q84 dudan de la realidad cuando descubren que se encuentran en un mundo paralelo gracias a los elementos fantásticos, el lector de 1Q84 queda invitado a cuestionar su percepción de la realidad y de la historia a través de la metáfora. Porque, y no es coincidencia, el título es un recordatorio de aquello que no debemos olvidar.

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Esta entrada fue publicada en abril 16, 2014 por en Reseñas y etiquetada con , , .

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